Mutantes

Aunque es 31 de octubre,  mi entrada poco tiene que ver con los espantos y disfraces. Es más una reflexión sobre el poder de cambio dentro de cada ser vivo que habita el planeta. Tengo un rosal, y he visto cómo de ser un cúmulo de espinas se ha transformado en botones verdes, para luego dar paso a rosas fucsias, blancas y rojas. Ya no es el mismo chamizo de antes. Esta es una cuestión que los humanos deberíamos apreciar.

Cambiar es parte del sabio ciclo vital: pasamos de ser indefensos, a formar un cuerpo hábil y un sistema de lenguaje que nos permita vivir en sociedad; vamos al colegio, ganamos amigos, tenemos peleas, sufrimos por amor, aprendemos cada vez más, herimos a quienes queremos, nos enfermamos, y parece que con el tiempo maduramos. Después lo importante deja de estar en el cuerpo, que se va apagando, al volverse cada vez más innecesario y algunos se vuelven sabios del tiempo, hasta que pasamos a otro estado de la realidad (sí, nos morimos. Aunque algunos a la mitad del proceso, estamos hechos para que la vida termine al hacernos viejos).

Algunos hacen alarde de sus valores inamovibles, de sus límites fijos, de su vida medida. Otros son aventureros, que se las arreglan para ser niños siempre, pasar por alto las responsabilidades, y ser libres como el viento. Pero todos llegamos a un punto donde nos volvemos diferentes: todo lo que creíamos ser ya no es, todo lo que sentíamos verdadero ha perdido vigencia; ese plato favorito ya ni siquiera sabe bien, y tenemos la necesidad imperante de sacudirnos, de reinventarnos, de ser lo que no se supone que somos.

Y ese momento es diferente para cada uno: la llegada de los hijos, la muerte de alguien importante, el tropiezo con la realidad, un cambio de planes por parte del destino, eso es lo de menos. Lo de más es capaz de saberse mutante, comprender que la ocasión de hacer lo que soñamos, de ver los paisajes que coleccionamos en fotos, de emprender el proyecto que solo parece una ilusión, es aquel instante en el que decidimos ser lo suficientemente valientes como para abandonar el caparazón que “nos define”.

Todo esto, va de mi rosal. Y de mi perra. Y de los días que a veces son soleados y a veces son nublados. Traigo a colación a Alejandro Jodorowsky “en el todo infinito, el orden posible es el orden maleable, permeable, evolutivo. Solo lo que se transforma participa de lo eterno”.

Mutante divino de Gastón Liberto. Traído de http://arteredgallery.com/artists/gast%C3%B3n_liberto#Previous

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Acerca de Nadyum

Comunicadora Social, me gustan las historias, y la gente que mueve las manos cuando habla. Creo en un mundo mejor. Estoy en (de)construcción.

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