Regalos inesperados

A veces la vida nos envía regalos de forma inesperada y si decidimos aceptarlos pueden cambiarnos la existencia.

El regalo más reciente que recibí tiene cuatro patas, le gusta perseguir mariposas y pájaros, sabe sentarse, dar la pata y su juego preferido es el frisbee.

collage_negro

Negro llegó a mi vida hace casi 4 meses. No estaba interesada en tener más perros, pues en mayo de 2012 había muerto mi mejor amigo: un french poodle blanco y amoroso llamado Mateo que me acompañó durante 15 años.

Cuando un amigo de tanto tiempo se va, sabes que ese vacío no será llenado jamás por otro perro y te niegas a querer entregar tu corazón tan pronto a otro animalito; pero Negro llegó sorpresivamente a nuestras vidas. La primera vez que lo vi en la calle hice lo que cualquiera que ama a los animales haría: darle comida, agua, tomarle una foto e iniciar una campaña en redes sociales para encontrarle un buen hogar.

Tenía muchas excusas para no entrarlo a mi casa: vivo en un apartamento muy pequeño, el perro es muy grande —lo que implica grandes gastos—, no estoy interesada en volver a tener una mascota, en fin…

Durante casi 3 semanas salía con mi mamá a un parque, que se había convertido en el hogar temporal de Negro, para darle comida, agua y jugar un poco con él. Lo más duro era la despedida, pues el perrito, más que alimentos y agua, buscaba un hogar amoroso que lo acogiera, una mano que le diera afecto. En muchas ocasiones prefirió que lo acariciara, antes de recibir comida.

Un día Negro desapareció del parque, y obviamente pensamos lo peor: lo atropelló un carro, lo envenenaron, y tantas otras cosas a las que están expuestos los animalitos de la calle. Cuál sería la sorpresa cuando supimos que había encontrado un hogar definitivo. Lo visitamos, le regalamos una plaquita con sus datos por si se volvía a perder, y seguimos en contacto con sus nuevos dueños en caso de que llegara necesitar algo.

Pero con el pasar de los días supimos que ya no lo querían más. Lo dejaban en la calle mientras salían, volvió a pasar hambre y a estar expuesto a los peligros de la calle.

En ese momento todas las excusas que había dado no tuvieron más argumentos. Negro entró a mi hogar y el apartamento pequeño ahora tiene a un gran cuidador; salir con un perro grande a la calle te hace tener más seguridad y te sientes realmente protegido, y nada más cierto que ese dicho que cada hijo viene con un pan debajo del brazo; tras conocer la historia de Negro muchos amigos se unieron a la causa. Algunos le dieron implementos que necesitaba y ahora tiene dos madrinas que colaboraron con su esterilización y hasta cama le regalaron.

Tener un perro, un gato o cualquier otra mascota es un verdadero acto de amor. No puedo negar que el comienzo fue difícil, porque recibir un perro de la calle que viene con vicios, temores y desconfianza por todo lo vivido en el pasado es un verdadero reto. Pero la paciencia, el tiempo, la disciplina y sobre todo el amor han hecho que ahora mi hogar esté completo.

He estudiado cuidadosamente los libros de César Millán, y ya sé que el orden de la ecuación es: 1. Ejercicio, 2. Disciplina y 3. Afecto. He descubierto lugares en el barrio a los que jamás habría llegado: parques nuevos y hasta una gigantesca cancha de fútbol en la que jugamos frisbee. Conozco los nombres de todos los perros que viven cerca y ya no hay excusas para no salir a correr en las noches.

Una mascota nos cambia la vida positivamente. Nosotros podemos ofrecerles techo, comida y afecto, pero ellos nos regalan felicidad. Esa tipo de felicidad que no se puede comprar ni con Mastercard.

Les comparto algunas páginas en Facebook que se han unido a la causa de encontrarle hogar a tantos peluditos de la calle. Uno de ellos puede ser el regalo inesperado que te cambie la vida.

***

Y recuerden que la adopción no es la única forma de ayudar…
Ser voluntarios de un albergue o realizar una pequeña donación económica o de alimento, medicinas, mantas, es también una GRAN contribución.

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Acerca de Mafermc85

Comunicadora científica y periodista digital apasionada por el conocimiento, la tecnología, la ciencia, la naturaleza, el running y los viajes.

8 pensamientos en “Regalos inesperados

  1. Mafeeee casi lloro con este post, de verdad uno de mis mayores sueños en este momento es un regalo de cuatro patas…. Amo los perros y felicitaciones por adoptar a Negro 🙂

  2. Que bonita historia :). Se me aguo el ojo y todo. De verdad que admiro mucho la gente que adopta animalitos y se entrega a ellos.

  3. Hermosa historia. Los ojos de los peluditos nos enternecen hasta el punto de romper nuestra promesa de no volver a tener una mascota en casa. Te felicito Mafe, le regalaste a Negro la oportunidad de volver a ser feliz, y a ti la oportunidad de explorar nuevas sensaciones y de mantener una vida saludable.

  4. Gran historia. Adoptar es un gesto altruista que demuestra la grandeza de una persona sin pensar en los contras o los aspectos negativos. Yo soy el humano de una criollita de 5 años que me cambió la vida y me ha enseñado mucho. Podría tener 20 perros, pero me siento orgulloso de ser un buen padre de un perro, me siento feliz de que ella es feliz y de que alegre cada día de mi vida.

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