Se vale soñar

Desde que empezó el mundial de fútbol me faltan palabras, a mí que tengo una descripción para cada pequeña emoción o gran duda. Sin embargo el vocabulario se me agota porque el corazón se me hincha (¿vendrá de ahí lo de apoyar al equipo?),  el estómago se me revuelve, y solo puedo concentrarme en estos muchachitos vestidos de colores primarios que conforman la Selección Colombia.

El sentimiento que me invade tiene todos los matices. Se presenta como orgullo por 23 hombres que son tan diversos como nuestra historia, vienen de todas las clases sociales y todos los rincones; luego atraviesa esta extraña sensación de saber que podemos conseguir la victoria y lo hacemos, después de años de conformarnos con “perder es ganar un poco”; y después pienso en esta alegría que nos atraviesa sin excusa, sin miedo de decir lo que nos pasa, sin bandera política, ni categoría vana.

Entonces me lleno de motivos, los ojos se vuelven lágrimas y no consigo articular lo que reina en mí. Grito “Colombiaaaaaaaaaaa” con todas las fuerzas, como si mi voz pudiera unirnos, como si esta fuera la señal de un futuro distinto, como si de verdad fuéramos fuertes, disciplinados, amables, serenos, humildes como James, Armero, Jackson, Teo, Ospina, Farid, Yepes, Cuadrado, Guarín, etc, etc. Porque lo que nos ha enseñado este equipo, supera lo de los goles, la perspectiva técnica, las jugadas colectivas y las atajadas; tiene que ver con lo que significa ser colombiano cuando dejamos de darnos palo, cosa que hacemos tan bien, y nos comprendemos capaces.

Mi hermano me dice “Nadya, ¿te imaginás que lleguemos a la final?” y les juro que no puedo, y no porque dude de la capacidad de la tricolor con cuatro partidos jugados y cuatro victorias, si no porque la idea me supera. Es como cuando me imagino este país en paz, y ahí va el asunto romántico que me obliga a escribir estas líneas, la -excelente- participación de Colombia en el Mundial de Fútbol 2014, me ha devuelto, como a muchos, la esperanza. En redes sociales se escribe #SeValeSoñar, y sí, pero se vale más volver esos sueños realidad.

Borges escribía que “el fútbol es popular porque la estupidez es popular”, no me voy a molestar escribiendo cuántas cosas bellas son populares y superan la estupidez, ni tampoco me atrevo a contradecir a semejante señor en público. Por ahora, que el viernes pase lo que tenga que pasar, esta alegría que me ha tenido con la sonrisa de oreja a oreja desde que jugamos el primer partido no me la quita nadie.

Los colombianos solemos celebrar bailando.

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2 comentarios sobre “Se vale soñar

  1. Como siempre impecable y acertada en tus artículos. Totalmente de acuerdo contigo, estos muchachos nos han devuelto algo que los políticos y empresarios corruptos del país nos han robado en las ultimas décadas, la fe y esperanza en una nación. #SeValeSoñar.

    Un abrazo.

  2. Gran reflexión sobre la posibilidad de la paz en Colombia. Si se puede y se vale soñar. Es inminente actuar desde el lugar que cada uno de nosotros ocupa, como vos escribiendo en este caso, gracias! Saludos!

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