Se vale soñar

Desde que empezó el mundial de fútbol me faltan palabras, a mí que tengo una descripción para cada pequeña emoción o gran duda. Sin embargo el vocabulario se me agota porque el corazón se me hincha (¿vendrá de ahí lo de apoyar al equipo?),  el estómago se me revuelve, y solo puedo concentrarme en estos muchachitos vestidos de colores primarios que conforman la Selección Colombia.

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